Saliendo temprano de la ciudad de Lima con un poco frió y con la chamarra sin filla «térmico de la chaqueta» pensaba que iba a ser temporal, pero me acompaño un frió todo el camino.
Después de recorrer muchos kilómetros estaba buscando donde quedarme….estaba cansado, cansado por la arena que todo el tiempo te pega con el viento el sol en tus ojos y pequeñas partículas que entra en el caso y hacen que lagrimes sin poder detenerte…es tarde el sol comienza a desvanecer en el oriente donde se pierde en medio de las dunas de arena que ves en el camino y de la costa donde hacer la noche, como uno de los consejos de mi amigo Andrés de Villavicencio y de muchos más que me decían que tomara la ruta hasta las 4 de la tarde y comen el Esa noche acampé en una PetroPerú, es usual la colaboración de los dueños de las estaciones de servicio ayuden a los moto viajeros.
El atardecer fue hermoso y protegia la ilusion de llegar a mi destino.



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