La mañana se torna un poco gris y un tenue frío que viene de Los Andes, preparo mi compañera guerrera, revisión de aceite, ajuste de cadena y a ajustar el equipaje para este nuevo trayecto, la noche anterior en San Luis me brindaron muchas recomendaciones para continuar el viaje. Las carreteras se despiden cuando se cruzan y el frío acompaña esta despedida.

Provincia de Córdoba está ubicada al oeste de la región del centro del Pais, limitando al norte con Catamarca y Santiago del Estero, al este con Santa Fe, al sureste con la Provincia de Buenos Aires, al sur con Provincia de La Pampa y al oeste con San Luis y La Rioja.

La carretera tiene un buen paisaje, arbustos pequeños y un poco de vegetación que se prepara para el fuerte invierno, después de unas horas de recorrido me encuentro con una serranía en medio de la vasta pampa, estamos apartados de Los Andes por lo tanto ver una montaña causa alegría, soy motero de curvas y es justo lo que voy a encontrar.

Justo antes de empezar a tomar forma la montaña me encuentro con un pequeño pueblo de calles empedradas y de hermosa fachada, la percepción de la memoria humana juega un papel importante cuando empiezas a ver paisajes similares en otros pueblos de América Latina, somos tan parecidos que es normal que asociemos pueblos y paisajes.

El viento es frío, el sol danza entre las nubes pero sin la mínima intensión de calentar, no veo cerca una tormenta como las que me comentaron en días anteriores así que vamos que vamos a subir las altas cumbres. En el camino encontré avisos de Mate y de Fernet que vendían en el camino hasta ese momento desconocía que estas palabras se volverían tan familiares en mi paso por la Argentina, una de las cosas que se repite constantemente en la carretera son los avisos de que “Las Malvinas son Argentinas” y que no las han olvidado es muy frecuente y está en la mente de todos los Argentinos.

Bueno, ya es tarde, es hora de parar y tomarme un café instantáneo Colombiano que llevo para soportar los sentidos y despertar las pupilas, en el trayecto me pierdo mientras comparto un baile entre la moto y la carretera, tengo muchos recuerdos y de aquellos que siempre llevamos adentro, en la danza la moto se inclina como en un tango de un lado para otro dando vueltas de inclinación mientras la carretera propone la siguiente pieza, es hermoso estar siempre acompañado de las personas que quieres por medio de la música. Meses antes de emprender el viaje pedí a mis familiares y amigos que me dijeran que canciones les gustaba que canciones hacían parte de su banda sonora, no importando el género, durante todo el viaje escuchaba rondas infantiles, música electrónica, rancheras, boleros y mucho rock.
En medio de pensamientos perdidos y llegando a las Altas Cumbres, viví lo más hermoso en esta parte de la Argentina, la compañía de un cóndor mientras estaba cerca del acantilado, era algo mágico, daban ganas de llorar, algo que hacía sentir que ya lo había hecho todo, era la recompensa que necesitaba después de recorrer miles de kilómetros hacia el sur desde ni Colombia natal.

Que el ave insignia de Los Andes volara junto a mi me daba la fuerza para seguir la ruta, la sombra de las grandes alas que eclipsaban el cielo despertaba todos mis sentidos y forzaban a que viviera de forma muy lenta todos los colores y sonidos de aquel momento, mientras la moto trata de alcanzar el cielo.




Mientras sigo mi trayecto en altas cumbres se observan constantemente estrellas amarillas pintadas en la carretera o como dicen los argentinos en la pista, esto es un recordatorio a todos los viajeros de que la vida es frágil y que el viento en la cara o el frío en la piel pueden hacer que te conviertas en una estadística.
En la llegada a Córdoba por medio de una amiga viajera pude contactar a los hijos de la noche, un moto club que comparte con sus familias la misma pasión por las dos ruedas, esta hermandad recibe a docenas de viajeros, ellos prestan un espacio para tomar fuerzas y continuar con nuestros trayectos.

Tan pronto llegue tuve un recibimiento muy caluroso con intercambio de acentos pero en un mismo idioma, me entregaron las llaves del moto club y me dijeron que lo usara el tiempo que necesitara, el moto club tiene todas las comodidades que un viajero pueda siquiera pensar, dormitorios, cocina, centro de juegos, comedor y mucho pero mucho Fernet, que hasta este momento desconocía su importancia en los Cordobeses.

Esa noche los hijos de la noche me invitaron a compartir un encuentro de motos en un barrio a las afueras de Cordoba, donde tenían el hermoso deseo de cumplirle el sueño a una Angelito que le encanta las motos y los autos clásicos, me dicen te entendemos Colombiano si no quieres ir, debes estar cansado quedatee descansaa…jejeje para descansar tengo la eternidad así que baje los maleteros de la moto y arrancamos al evento.
Esa noche se organizó un asado con todos los invitados al evento en medio de Birras y Fernet se escucha una voz diciendo, Colombianos tenes bolsita…no entendía a lo que se refería, nuevamente…. Colombiano tenes bolsita… y pregunte a los integrantes del club a que se refería y con la tristeza de conocer la realidad de la imagen de mi país y con todas aquellas novelas de narcos que pasan en Suramérica pensaban que por ser Colombiano todos somos expendedores de “bolsitas”.
Después de unos cuantas rondas de Fernet y con la paciencia llegada al límite, escucho nuevamente la voz, hee Colombiano tenes bolsita…. me acerco y le digo ves los maleteros de la moto, están llenas de Bolsitas pero de a Kilo no de gramo y si quieres te la llevas ya, pero no me salgas con que solo quieres gramos…así que no me jodas hp, bajaron la música, todo mundo en silencio y el asado rodeado de moteros había entendido que no era de mucha gracias el tema de la bolsita y escuche una disculpa que arreglo las cosas y el moto encuentro de la noche.
El Fernet es una bebida social, así como lo es el Mate, todos toman de una solo vaso o matera, todos son hermanos y si te demoras con el vaso te dicen rotala, fue una buena noche y todo es una experiencia.
La noche termina, mañana empiezo a conocer de la Capital Universitaria, cultural, gastronómica, del cuarteto y el Fernet.
Gracias por leerme, seguiré escribiendo de lo que vivo en mi viaje, las palabras no se borran y es precisamente lo que quiero lograr no perder la memoria para que muchos se lancen a la aventura de no vivir un dia igual a otro…
Si quieres seguirme tengo
Instagram: nicwolf25
Facebook: nicolasvillamil
web: https://nicwolfco.wordpress.com
Whatsapp: +057 3005693882






Replica a Alejandro Escobar Cancelar la respuesta